Un instrumento de acero inoxidable quirúrgico puede durar años. Cuando falla antes de tiempo, casi siempre el origen está en el proceso posterior al procedimiento, no en el procedimiento mismo.
La sangre y los fluidos corporales son corrosivos al secarse. Si el instrumental no puede lavarse enseguida, mantenlo húmedo con agua destilada o una solución enzimática. Dejar que se seque el residuo es la causa número uno de corrosión por picadura.
El agua dura deja depósitos minerales que aparecen como manchas blancas o marrones. Para el enjuague final usa siempre agua destilada o desmineralizada. Y evita el cloro en cualquier concentración: es el enemigo directo del acero inoxidable.
Pinzas, porta agujas y tijeras deben esterilizarse en posición abierta. Si se procesan cerradas, el vapor no alcanza la cremallera ni la caja de traba, y ahí es donde se acumula el residuo que después provoca rigidez y fractura.
No proceses instrumental de acero inoxidable junto con piezas cromadas o de aluminio. El contacto entre metales distintos durante el ciclo de esterilización genera corrosión galvánica que daña ambas superficies.
Un instrumento que ya no cierra bien no se recupera solo. En Strattmont ofrecemos servicio de mantenimiento y afilado: escríbenos y lo revisamos.